|
El avión Metro III Heavy de Aeronova está equipado con dos motores turbohélice de 1.100 CV y dotados, cada motor, de una hélice McCauley. Frente al jet o reactor, el Metro III Heavy presenta determinadas características que le confieren un significativo menor coste de operación:
1. Eficiencia en consumo de combustible 
El consumo de combustible por pasajero en un turbohélice es aproximadamente un 30% menor que la media de los reactores. La superior eficiencia en consumo de fuel en rutas de corta y media distancia convierte a los turbohélice en aviones menos costosos por pasajero y kilómetro que los reactores.
2. Menores costes de operación y mantenimiento 
Los costes de operación (incluyendo costes de mantenimiento de motores) son claramente menores a los de un reactor, y en trayectos de corta y media distancia las prestaciones pueden asemejarse dependiendo la diferencia más de la climatología o la congestión del tráfico que del tipo de avión.
3. Optimización por accesibilidad a mayor número de aeropuertos 
Los aviones turbohélice pueden acceder a aeropuertos con longitudes de pista comprendidos entre 1.000 y 1.500 metros, mientras que los reactores habitualmente necesitan pistas de 1.600 metros. Ello permite que puedan acceder a un número mayor de destinos con aeropuertos pequeños y por lo tanto a un menor coste.
4. Mejor relación entre capacidad de carga y autonomía de vuelo 
El Metro III Heavy dispone de una capacidad máxima de 18 pasajeros más toilet, superior a la de los reactores de su competencia (4-12 pax), y con una mayor autonomía con carga máxima. Este hecho, sumado a la optimización de costes de operación, implica un coste por pasajero significativamente menor.
|